domingo, 31 de enero de 2010 | | 0 comentarios

Narración del 9no ining por Reyes Medina

Acá vamos poco a poco y a lo largo de estos días iremos llenando este espacio con videos, crónicas, fotos y todo lo relativo al 17vo título de los GLORIOSOS LEONES DEL CARACAS. En primer lugar, como no podía ser de otra manera, la narración del 9no ining a través del circuito oficial del Caracas, Deportes Unión Radio, en la voz de Reyes Medina. Que lo disfruten, y guárdenlo que va pa´la historia. 


sábado, 30 de enero de 2010 | | 0 comentarios

¡LEONES CAMPEONES!

Vamos con calma porque lo del viernes fue muy grande, la celebración estuvo enorme, y se necesita de mucho tiempo para dirigir y procesar tan histórico y magnánimo evento con la calidad que siempre he pretendido conservar en la libreta. Va a haber una crónica, va a haber un vídeo, va a haber fotos, portadas y de todo. Pero todo a su debido tiempo, o con su debido tiempo. Calma pueblo que lo que viene es bueno, y mientras tanto celebra que el Caracas es CAMPEON

viernes, 29 de enero de 2010 | | 0 comentarios

Llegó el día

Ayer se los dije, señores. Que tuvieran fe porque esto no iba a terminar allí. Y no terminó. El Caracas, combinando el buen brazo del Gustavo Chacín de barajita que todos conocemos y una ofensiva que por fin despierta, forzó el séptimo juego y hoy, por fin, se decide todo.  Es el día D, en el que no hay mañana, en el que sólo dos cosas podrán pasar y sanseacabó. Tensión, emoción, nervios, angustia y ansiedad. Electricidad en el ambiente. Y confianza, mucha confianza. Allá aquellos con su gordo, su abuso de poder –usaron un helicóptero del CICPC para trasladarlo- y su showcito barato. Acá nosotros con nuestro equipo, nuestros jugadores de siempre y nuestra garra de león. Mucha fe, y por Baudilio y el 17 del Chico  ¡a que nos titulamos, vamos!

jueves, 28 de enero de 2010 | | 0 comentarios

Un juegazo para no olvidar nunca

Independientemente del resultado de la final, he de decir que sólo por un juego como el del lunes valió la pena estar en ella. Partidos de béisbol emocionantes, muchos; como ese, pocos. En vista de que mi memoria beisbolera es corta y de reciente data, puedo decir con propiedad que ese juego está –y por mucho tiempo, creo, estará- en los primeros lugares de mi top-ten particular, y que en el álbum de mi cabeza –Aterciopelados, dixit- quedará escrito con tinta indeleble.

Ya en esta temporada los Yankees, mi equipo de las mayores, hicieron lo mismo ante los Mellizos de Minnesota. Alex Rodríguez sacó una A-BOMB en el 9no ining para empatar el juego y luego Mark Teixeira le puso fin en el 11vo. En aquella oportunidad recuerdo haberme emocionado bastante. Pero qué va. No se compara ni de lejos a lo que sentí esta vez, en la que, confieso, hasta alguna lágrima de emoción salió por allí…y miren que para que yo llore hay que echarle.

Es que lo de antier noche fue una cosa épica, de héroes. Casi una lección de vida, de hidalguía. Un llamado a no rendirse y a no darse por vencido nunca. A que la esperanza siempre existe. Y que el juego, bien dijo alguien por allí, no se termina hasta que se acaba o no se acaba hasta que se termina.

Los Leones llegaron a estar abajo hasta por cinco carreras en el 5to ining. Pero poco a poco fueron remontando. En el 9no ining, perdiendo ya sólo por 1, los Navegantes trajeron al Kid. A uno de los mejores cerradores de las mayores, el del record de más salvados. Y con los dos primeros bateadores hizo bien su trabajo. Gregor Blanco se paró en el plato con 2 outs y las bases limpias. No éramos pocos los que empezábamos a ver a los lados para buscar al mesonero y pedir la cuenta. Es que todo lucía tan difícil. Y no era por falta de fe, era por tratar de ser realista. Porque de que se podía, se podía. Pero tanto ligar hits que contra el Magallanes se convertían en rollings o flys había hecho que en ese instante escucháramos a la razón y no al corazón. Hasta que llegó Gregor y nos dio la lección.

Cuando aquella bola salió del parque el éxtasis fue total. El Universitario, según se vio en las imágenes de la televisión, se vino abajo. El León en La Castellana también. Los caraquistas volvimos a ser felicidad colectiva, gozo masivo en estado puro, una burbuja de júbilo. Lo que creíamos imposible había pasado de nuevo. El sueño, la ficción, la película se había hecho realidad. Gregor Blanco había tenido un turno soñado y con un swing nos dijo, a lo Rubén Blades: “Tengan fe, que esto no se acaba aquí”. Y no se acabó, se prolongó. La cara del Kid fue un poema, y el silencio de los magallaneros estridentes.

La pelea que se formó después trajo como consecuencia la salida de Guzmán y el remplazo de él por Melian. Juan Carlos Gutierrez salió en el décimo a aplicar el cerrojo –el gran Orber Moreno ya lo había hecho en el 9no- y aunque Reggie Corona le conectó un doble luego de que retirara al incómodo Bonifacio, logró, ponchando a Molina y haciendo fallar con un fly a Landaeta, sacar el cero. Hubo un poco de tensión con ese doble, el consumo de nicotina alcanzó su máximo nivel entre los parciales del Caracas, pero en Juan Carlos había confianza y como siempre fue bien retribuida.

"El décimo es el ining", fue lo que pensamos. “Ese juego hay que ganarlo aquí”, se escuchó por allí. Para despedirse con un grato recuerdo, José “El Hacha” Castillo lo abrió con un hit. Cambiaron de pitcher y le trajeron un zurdo a “La Pesadilla” Kroeger. Para algunos, el toque estaba más que anunciado, para otros era un horror que el cuarto bate anduviera en esas. Vieja y nueva escuela se debatían en un turno de los cruciales, y al final ganó la nueva porque el toque de Kroeger fue una “pesadilla”: casi conectó un fly al pitcher, Castillo previendo esto no salió sino hasta ver que la bola caía, pero fue demasiado tarde y en jugada de selección lo retiraron en 2da. La cosa quedó igual, pero con un out. Para resarcirse, Kroeger se robó la 2da. En búsqueda del dobleplay salvador, los magallaneros le dieron boleto intencional a José Celestino, y todo quedó en el bate de Melian.

Jackson Melian, el toletero cuyo nombre le hace honor al apellido de Mr. Octubre, volvía a estar en un turno clave. Cuenta la leyenda que él dijo en el dogout que la iba a sacar para ponerle fin al juego, y cuando Melían dice que la saca, la saca. No es fanfarronería, ni echonería, sólo pasa porque tiene que pasar. Con disposición y actitud de campeón emergió de la cueva. Yoel Hernández lo puso contra la pared en cuenta de 1-2. Él, con la confianza del que sabe que ha nacido para grandes cosas y la casi cínica tranquilidad de aquellos que están a punto de hacer historia, simplemente se paró, masticó el chicle, se estiró un poco, agarró firmemente el bate, lo colocó sobre el hombro derecho y esperó el envío. Una slider fue lo que le mandaron. Y una slider fue lo que envió a las gradas de la izquierda.

El left field magallanero corrió, pero hacia el dogout. El batazo era jonrón desde el mismo momento en que salió. La cueva del Caracas se vació y los peloteros se reunieron en el home a esperar al héroe. Jackson le daba la vuelta al cuadro con el brazo derecho levantado, la satisfacción del deber cumplido y la ensordecedora aclamación de las almas que copaban tribunas y gradas. Se le había pedido una línea bien conectada, pero grande al fin lo que dio fue un bambinazo.

Ya cuando la bola iba a mitad de camino, la noche caraqueña perdió el silencio habitual de los martes y la luna fue testigo de una celebración de las que desde hace tiempo no se veían. A los fanáticos caraquistas se nos salió el narrador que todos llevamos por dentro y entre “oooolvidenlo”, “díganle que no a esa pelota”, “pura candela, señores”, “esa no regresa más”, las gargantas se unieron para cantar ese épico jonrón. Después vinieron los saltos, los aplausos y los abrazos, sazonados con los “sí se puede, no joda”, “grande este equipo, carajo” y demás expresiones, para terminar a viva voz con el emblemático y clásico “Leo, leo, leo, leo, leooo, leoooo”, mientras en El Universitario sonaba el “se hunde el barco mi querido capitán” de Porfi Jiménez.

Pedro Ricardo Maio y Jesús Marín se dieron hasta con el tobo por entrevistar a Melian y a la final el uno salió en la pantalla del otro. Jackson dio gracias a su gente, a la Virgen del Valle -¡alabada sea!- y sentenció con claridad: Vamos a quedar campeones.  Francisco Blavia bajó al terreno a recoger impresiones, y entre esas estuvo la de un emocionadísimo José Castillo que no pudo contener la emoción, y con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada se despidió de la afición caraquista diciendo que todo eso era muy duro pero él tenía una familia que mantener. ¡Lo dicho, fue una noche de emociones!

Se llegó a pensar que después de semejante noche, lo que venía era un subidón anímico que elevaría la confianza del Caracas y pondría al Magallanes en 3 y 2. Líder incluso tituló que el Caracas mostraba pasta de Campeón. Sin embargo, y contra todo pronóstico, a la noche siguiente, amparados principalmente en el brazo protector de Raúl Valdés, los magallaneros nos blanquearon y nos dieron otra ración de arepas.

El ego se les insufló como nunca y comenzaron a mandar cualquier cantidad de cadenas, mensajitos y fotos relativas a la Harina Pan y el fogón. Blanquear al adversario, sí, tiene mérito, pero vaya que es aburrido. A menos que sea un no hit, no run, poco se disfruta un blanqueo. Solo sirve para la joda y nada más. Caso diferente el de empatar un juego con un jonrón en el 9no y 2 outs, y luego sentenciarlo con otro estacazo en el décimo. Eso sí es emoción, adrenalina y disfrute puro. Y de eso no saben ellos. Pobrecitos.

En fin, señores, al terminar de escribir esta crónica quedan si acaso unas 3 horas para el inicio del juego decisivo para Leones. El Caracas no tiene mañana en Valencia. Pierde hoy y pierde el título. Ganar y ganar es la fórmula. ¿Podrán? Ya demostraron que pueden ganar dos juegos seguidos, así que hay que dejarlo todo en el terreno -sí, sí, qué cursi- y sacar la garra. Hay equipo, señores, así que cual Gregor y a lo Rubén Blades vuelvo a insistir: Compañeros caraquistas "tengan fe, que esto no termina aquí". Que así sea. 

 

LA NARRACIÓN

¿Qué puedo decir acá que ya no haya dicho acerca de Fernando  Arreaza y sus narraciones? El mejor, el más apasionado, el que le pone emoción al juego y lo hace a uno vibrar con el radio en la oreja. Ganas de escucharlo nunca faltan y el destino, el caprichoso destino, quiso que él estuviera efrente al micrófono cuando ese par de jonrones. Quien no se emociona al oír estas narraciones es porque no es caraquista. De colección y pa´la fonoteca. 


EL VÍDEO

domingo, 24 de enero de 2010 | | 0 comentarios

2DO DE LA FINAL: Se pone dificil

Esto se está poniendo feo. Sin querer sonar a Beto Perdomo, pero así es. No era de vida o muerte como tal, pero el juego de ayer había que ganarlo. Era necesario. Hubiese sido recomendable. Aconsejable, por lo menos. Pero se perdió. Menos feo, con más garra, mucho más chance, mejor rostro, más solidez ofensiva, con todo lo que queramos añadirle, pero al final se anota derrota. La segunda de la serie. A Caracas regresamos, entonces, con el viento en contra,  las manos vacías y en la espalda el enorme peso del par de caídas.

¿Qué pasó ayer?  Pitcheo, señores. Ese que antes nos salvaba ahora nos condena. Gustavo Chacín, nuestro mejor brazo y nuestro mejor hombre, no lució como antes. Llegando a lanzar hasta 8 inings completos en un juego del round robin, ayer apenas pudo con 3.2, en los cuales 10 hits -2 de ellos jonrones- y 6 carreras limpias lo bajaron rapidito de la lomita. Se le escaparon a “El Escapista”. Su sustituto, Guillermo Moscoso –candidato a suplir a Ramón Ortiz en el caso de que no pueda con la 5ta apertura-, tampoco estuvo a la altura de lo esperado. Como comentó Francisco Blavia, la gasolina pareció acabársele después de ponchar de manera formidable a Robinson Chirinos…que fue el primer bateador que enfrentó. Luego de ello, en los siguientes 1.1 inings que precedieron al ponche, los números lo dicen todo: 3 hits, 3 carreras, 1 boleto. ¿Pa´que más? Sus sustitutos, Victor Gárate y Darwin Cubillán, tuvieron una actuación idéntica, ya que sin el boleto ambos acumularon en 1.0 ining de labor los mismos números: 3 hits, 3 carreras, 1 ponche. Sólo Orber Moreno, “San” Orber Moreno, salvó la patria al amarrar a los magallaneros en 2 inings de labor en los que apenas y permitió 1 hit, ninguna carrera, 1 boleto y 2 ponches.

Por el contrario, y quizás esto sea lo único positivo, la ofensiva caraquista respondió. Con la mala leche de que inmediatamente siempre tuvo una reacción magallanera para apagarla. El Caracas volteaba el juego y allí mismo se iba arriba el Magallanes. Pasó en el 3ro cuando el Caracas puso el juego 2-1 e inmediatamente el Magallanes lo volteó 2-3 y en el 4to cuando los Leones lo pusieron 4-3 y el Magallanes 4-8. Y quiérase o créase que no, pero esas cosas afectan la psiquis de los jugadores.  No obstante, el equipo batalló. Llegando a estar 4-12 en el 6to, terminó al final 10-12. ¿Faltó el batazo oportuno? Podría ser esa la vía fácil de verlo, y de hecho José Castillo llegó a tener en el 8vo las esquinas llenas y con 2 outs se ponchó. Sin embargo insisto: la cosa fumea por el pitcheo.

Y seguiría escribiendo sobre las declaraciones de Ortiz, que Wilson Ramos ha sido el último out de ambos juegos, pero, señores, cerraron RCTV por segunda vez y la noticia me cayó mal. 

viernes, 22 de enero de 2010 | | 0 comentarios

1RO DE LA FINAL: Un espejismo de juego

LEONES 0-MAGALLANES 9

Nunca un equipo se ve tan bien como cuando gana y tan mal como cuando pierde. Lugar común y todo, la frase anterior cae como anillo al dedo para aclararles las cosas los pesimistas profesionales y a los optimistas alzados: ni los Leones del Caracas son ese equipo desastroso y errático hasta la vergüenza; ni Navegantes del Magallanes esa máquina inclemente de bateo. Nada que ver. Ese 0-9 de ayer es un espejismo tan o más engañoso y de la realidad disociado que las propagandas gobierneras de VTV. Una mentira caprichosa del béisbol. Porque la diferencia entre ambas novenas no es tan abismal como lo enseña abultado el resultado.
Fue el pitcheo abridor la piedra angular sobre la cual se erigió el templo de carreras en el que se le rindió culto a los bates bucaneros durante los tres primeros inings. Una ¿apertura? para el olvido la del debutante Ramón Ortiz, quien no pudo sacar ni un solo out –efectividad infinita- y a quien le anotaron 4 carreras 3 de ellas limpias. En su descargo solo podrá argumentar que había llegado de viaje la madrugada anterior, lo habían montado en un autobús y de una lo pusieron de patitas en la lomita para que lanzara. Una decisión bastante discutible en todo caso.

Y ya que empecé apelando a lugares comunes y frases hechas, pues me permitiré usar otras dos: lo que mal empieza mal termina, y después del error viene el hit. Todas vienen a colación porque el primer batazo de la final fue anotado error –se le escapó a Petitt-, y después de éste vino la seguidilla, el racimo –como se ha puesto de moda en algunos cronistas de ahora- de batazos y carreras con el cual masacraron al Caracas haciendo que lo que empezó mal, terminará mucho peor.

Paliza con arepas fue lo que nos dieron. Cosa inimaginable e impensable para tirios y troyanos. Y es que aparte del mal pitcheo abridor –se recompuso a partir del cuarto ining- el Caracas siguió cometiendo errores –dos de Guzmán y otro de Castillo, que fue anotado como doble- y no bateó sino 6 hits con los cuáles sólo en una oportunidad se pudo pisar tercera y nunca el home. Aparte le fabricaron tres dobleplays. ¿El peso de las 72 horas de descanso? ¡Vaya usted a saber!

En resumidas cuentas, señores, fue una pésima noche, que la tiene cualquier equipo. No sirve esta derrota para evaluar realmente cómo está el Caracas, porque esos, de anoche, no fueron los Leones del Caracas. La medida del equipo se podrá tomar hoy cuando Chacín, “El Escapista”, abra el juego y los bateadores puedan pararse en el plato sin la presión y el desánimo de esas 9 carreras en contra. Ya veremos…pero al Caracas ligaremos. ¡A GANAR!

jueves, 21 de enero de 2010 | | 0 comentarios

Una final Caracas-Magallanes


Cuando la primera final Caracas-Magallanes tenía como mucho cinco años, y cuando la segunda no llegaba ni a la década. De ellas no guardo recuerdo ni noción alguna…gracias a Dios. Viendo sus repeticiones en televisión escucho nombres que me suenan conocidos y me evocan a un tiempo de recuerdos confusos y memoria nublada. Lo cierto es que la suerte, el destino y el azar –que no los medios de comunicación, como dicen los fanáticos de Tiburones- han querido que la final de la 2009-2010 sea entre los eternos y sempiternos rivales de la pelota. Evento especialísimo donde los haya, al menos en el béisbol venezolano.

Mentiría si cayera en el lugar común de decir que esta ha sido para mí la final más esperada, aquella que los sueños prometieron a sus ansias, porque no es verdad. Nunca soñé con ella, ya que el escenario más perfecto y disfrutable era para mí ver quedar eliminado al Magallanes en la ronda regular o en el round-robin, mientras el Caracas pasaba, ganaba, clasificaba y se titulaba. Puede que también, al no haber vivido las otras, el deseo de vendetta finalista contra el Magallanes no estuviera tan arraigado. Pero independientemente de todo, esta final se presenta como algo histórico, único y diferente.

El ambiente en la capital es otro. En Meridiano Televisión han repetido las dos finales aquellas. Por la calle sólo se escucha Caracas-Magallanes. La prensa deportiva se agota temprano y publica páginas y páginas de análisis. En todos los programas de la radio es referencia obligada la final. Casi todo el mundo tiene una gorra, una franela o una prenda que los identifica con alguno de los equipos. Hay electricidad en el ambiente. Y también altas expectativas. Y mucha tensión.

Quizás por todo lo que implica, confieso que esta final me tiene un poco tenso. Si las derrotas contra el Magallanes duelen, que éstas sean en una final sería difícil de superar. Pero por otra parte, si las victorias contra el Magallanes se gozan, que sean en una final…ufff. ¿Qué pasará? Yo espero que gane el Caracas, a ellos voy, a ellos les ligo, y a ellos apuesto todo.  

En fin, señores, la mesa está servida y yo listo para escribir en la libreta, sin perder detalle alguno, las que pueden ser unas gloriosas páginas en la historia de nuestro equipo. Vaya honor el que me ha dado la vida al inaugurar este blog justo en esta temporada. Espero estar a la altura del reto. ¡Qué el Caragas gane!...y nos leemos por aquí.